¿Mi correo a Sylvia quiere decir que no ganó?

Desde que leí el manuscrito de El libro de Aisha, tuve la seguridad de que iba a estar en la selección final de la convocatoria del #Enjambre Literario 2016. Sin embargo, aunque estuve estrechamente relacionada a la decisión final del jurado, fueron ellos los que decidieron que el libro merecía la pena ser parte de nuestro catálogo.

De hecho, recuerdo un intercambio de correos entre Fernanda Melchor y yo, en el que ella me decía lo interesada que estaba con esta historia, fue una frase como: !Qué bárbaro El libro de Aisha! En ese momento, ninguna de las dos tenía conocimiento de quién era exactamente la mujer que había escrito esta historia. Pero lo que sí sabíamos, era que ese texto merecía ser leído por mucha gente.

Un día antes de que el jurado recomendó encarecidamente que se le diera una mención honorífica, fui a la carpeta de archivos y revisé quién era la autora, para preguntarle si estaría de acuerdo en la posibilidad de que el Enjambre Literario, publicara su historia en ebook. La respuesta de Sylvia, a quien apenas conocía porque nos seguíamos por Twitter (y que me enteré hasta que tuve que identificarla para escribirle) fue una pregunta: ¿Entonces, eso significa que no gané? Me fui a dormir con ese cuestionamiento y quise mantenerlo muy presente al otro día en que se llevaría a cabo un hangout con Fernanda Melchor y Yuri Herrera (A Catalina le fue difícil conectarse por su agenda) para determinar definitivamente su decisión como jurado. ¿Mi correo a Sylvia quiere decir que no ganó? Me quedé pensando.

Me preocupé porque desde que lanzamos la convocatoria, fui muy cuidadosa de que no pareciera un concurso, no lo era, porque no había un premio como tal, sino un llamado a publicar con nosotras, a ser parte de nosotras. Siempre hablamos de selección/elección, pero nunca de concurso, porque decir que no ganó una historia, significaba que podría pensarse que hay libros que son mejores que otros, y la palabra mejor me hacía mucho ruido. ¿Cómo determinas que una historia es mejor o peor que otra, por qué una sí y otra no? ¿Por qué se escogió El libro de Aisha de entre los otros 117 textos no seleccionados?

Ahora, a casi año y medio de aquel correo, con la presentación del libro de mano de su autora, -se presentó en Monterrey el 17 de mayo, y el 25 de mayo de 2018, se presentará en la Ciudad de México, en el espacio de Casa Tomada -, puedo responder con mayor soltura a aquella pregunta: No, Sylvia, no ganaste tú, ganamos nosotras y con el libro en tus manos y en las nuestras, así como en la de tus lectoras y lectores, ganó el Enjambre y la idea, la puesta en marcha, de que puede suceder que nunca hayamos estado físicamente en el mismo lugar, y nunca hayamos cruzado una mirada, y sin embargo, podemos crear redes a través de la literatura.

Ganamos nosotras, porque ahora mismo es parte de nuestro proyecto un libro impreso que desde la primera página nos atrapa:

Perdí a mi hermana cuando yo tenía doce años, pasé largo tiempo extrañándola y, después, preguntándome quién era. La suya es una historia que bien pudo haber ocurrido en cualquier ciudad en cualquier otro tiempo. He tenido que escribir de ella para entenderlo. Inicié escribiendo su historia, pero supongo que terminé escribiendo la mía. Yo soy, como dice Cristina Peri-Rossi, la que vivió para contarlo.

Y nos sentimos contentas de su contenido literario, en donde podemos dar cuenta de la maestría con la que Sylvia es capaz de hacer un relato semi biográfico y a la vez, dejar a la personaje, ser ella misma dentro del mundo ficticio que la autora creó. Que vale recalcar, no es poca cosa, si lo pensamos desde el oficio de las letras.

En El libro de Aisha, encontramos un híbrido de géneros literarios, pero también podemos sumergirnos en el doloroso proceso, -se nota, es algo que se nota- de la autora para escribir este libro. Y es precisamente esto lo que hace que haya sido ese manuscrito, y no los otros 117, el que haya logrado que yo, como editora, al día de hoy, me sienta satisfecha de haber iniciado este camino del #EnjambreLiterario, en el que una voz es igual de importante que otras voces y en el que se reivindica que el lectorado merece leer libros que emocionen y que además, confronten a quienes leemos con ojo de escritoras, es decir, un pack de 2×1:

1. Una bella historia, íntima y congruente con la necesidad de hablar de violencia en nuestros tiempos, pero también tierna y dulce que devuelve la esperanza, también tan crucial ahora mismo.

2. Y a su vez, como bonus, una relación personal, entre Sylvia y yo, -y todas las involucradas en el proceso de edición, producción, logística, difusión, etc.- que ha fructificado en largos correos desvelados y con tazas de café de olla ficticias, en el que no sólo hablamos de su libro, sino de nosotras, de nuestros planes, del futuro, de la segunda convocatoria en el que CasaOctavia se ha hecho presente, de procesos pasados, de nuestra vida, de nuestras convergencias, del propósito de seguir, en el camino de vivir plácidamente el acto de escribir y difundir literatura.

En este libro, de Aisha, -su Aisha- se habla de la ausencia de una hermana, pero también se habla de la presencia de una mujer que pasó años trabajando esta historia en compañía de muchas otras personas, -podemos leerlo en los agradecimientos- y que precisamente por esto, creemos, que representa el ideario del #EnjambreLiterario (crear en/desde las redes de mujeres).

Querida Sylvia, mi correo quiso decir que con el tiempo, ambas sabríamos que no ganaste tú, sino que ganamos todas con tu libro, y tu decisión de creer en el proyecto, y te agradezco públicamente que así haya sido.

Enhorabuena por tremendo libro, y felicidades a cada lectura que se haga del mismo. Tienen ante ustedes, a una escritora que sabe escribir libros y nos ha deleitado con una historia difícil de clasificar y eso es lo que la hace única.

Brenda Navarro

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